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La importancia de la actitud
Disfruten estas reflexiones de Charles Swindoll:
Mientras más amo, más realizo el impacto de mi actitud en la vida.
La actitud es a menudo más importante que los hechos.
La actitud es más importante que el dinero.
La actitud es más importante que el pasado.
La actitud es más importante que las circunstancias.
La actitud es más importante que los fracasos o los éxitos.
La actitud es más importante que lo que la otra gente piensa, dice o hace.
La actitud es más importante que la habilidad física, o capacidad mental.
La actitud puede destruir una compañía… una asociación… o un hogar…
Lo notable es que tengo una opción todos los días, con respecto a la actitud que abrazaré para ese día.
No puedo cambiar el pasado. No puedo controlar el futuro. No puedo controlar cómo actuará otra persona. La única cosa que puedo hacer es controlar mi propia actitud.
Estoy convencido de que la vida es 10% lo que me sucede, y 90% cómo reacciono a ello.
Me doy cuenta de que todo depende de mí, porque yo estoy a cargo de mi actitud.
Add comment Julio 6, 2008
No paro de comer…

“Aunque no tenga hambre no me puedo contener. Veo la comida y me abalanzo sobre ella”.
“Quiero adelgazar, pero no puedo aguantarme la boca. Después que como me entra una depresión terrible y me odio a mi misma”
“Veo a alguien comer y no puedo aguantarme. Cuando empiezo no paro hasta sentirme reventar”
“Aguanto y aguanto… hasta tres días hago régimen, pero al cuarto ya me rajo y como más que antes”
“Todo me gusta, disfruto comer, lo crujiente me entretiene y lo dulce me relaja.”
Muchas son las causas que nos llevan a comer y comer sin control y a romper cada compromiso que nos hacemos de adelgazar. Algunos requieren atención especializada y de hecho, antes de decidirnos a llevar una dieta para adelgazar, debemos consultar a un especialista. Primero tendremos que descartar los factores biológicos que nos pueden condicionar esta actitud a comer de más y la tendencia a engordar, como los trastornos glandulares y no perder de vista los psicológicos, que condicionan nuestra conducta y nos llevan a tal descontrol.
Comer resulta muy placentero. ¿Quién puede negarlo? Pero antes de sobrevalorar los alimentos y el placer que provocan debemos valorarnos a nosotros mismos.
Comer para vivir y no vivir para comer.
Si llegamos a tener total convicción de ello podremos empezar a combatir la gula, y para ello el primer paso es aumentar nuestra autoestima. Si nos queremos un poco más empezaremos a valorar mejor lo que nos hace mejores y nos proporciona mayores beneficios. El placer de comer lo que nos gusta mucho empezará a ceder terreno al placer de nutrir nuestro cuerpo con alimentos saludables. No es que dejemos de disfrutar lo que comemos, es incluir nuevos indicadores en la evaluación de los alimentos: cuanto nos afecta o nos favorece, qué consecuencias buenas o malas traerán para nuestro cuerpo.
No están de más algunos consejos para combatir la ansiedad por comer todo el tiempo:
- Pregúntate a ti mismo antes de llevarte algo a la boca: ¿Realmente tengo hambre… no será sed? Entonces tómate un vaso de agua y piensa: Estaba deliciosa.
- Si vas a ver la tele y quieres “picar” escoge cacahuetes o alguna fruta. Si definitivamente te decides por las rositas o por las galletas no cargues con el paquete, pon algunas en un plato pequeño y si no es mucho sacrificio compártelas.
- Evita el estrés y la ansiedad, si no puedes evitar la tentación escoge goma de mascar de cuando en cuando, sin azúcar preferiblemente.
- Cambia de actividad de cuando en cuando. Realiza ejercicios físicos y bebe muchos líquidos (naturales, preferiblemente no gaseados y poco azucarados).
- Si vas hasta la esquina a comprar algo de comer sal con el dinero justo para un bocadillo pequeño.
- Declara un día a la semana como el día de la dieta sana. Ese día come solo frutas y vegetales. Invita a los amigos y comparte con ellos tus planes de controlarte la boca.
- Sírvete en un plato pequeño y come con una cucharilla de postre, lo más lento que puedas y masticando muy bien. Te vas a sentir satisfecho muy pronto.
- No esperes a sentirte desfallecer para comer algo. La ansiedad que genera el bajón energético te hará comer con desesperación.
- Realiza varias comidas al día, balanceadas y poco abundantes. Si comes una o dos veces te verás obligado a comer mucha cantidad de una vez y la capacidad de tu estómago aumentará.
- No vueles turnos, si lo haces tu cuerpo se preparará para sacar el mayor provecho de lo próximo que caiga al “saco” “por si las moscas” previendo se repita la falta y de seguro engordarás. Recuerda que tu cuerpo es una maquinaria perfecta.
- Busca información y estudia sobre las ventajas de los alimentos sanos.
- No te sometas a dietas indiscriminadamente. Casi todas terminan en decepción y depresión. Esto a su vez lleva a comer más.
- Deja algo en el plato aunque no tengas mascota.
Y recuerda, empieza por conocerte y aceptarte. Ese es el primer paso. Comer es un placer para todos los sentidos. Está en tus manos sacar el mejor provecho de cada bocado.
Add comment Julio 2, 2008
Estrés… es mucho más que tres.

El estrés se ha convertido en la primera causa de trastornos emocionales y físicos del mundo moderno. Casi nadie escapa al estrés y aunque somos conscientes de ello nos dejamos arrastrar por él casi hasta el límite sin empezar a buscar cómo combatirlo. Estamos hablando del estrés malo, porque es importante señalar que también existe el estrés bueno, del que hablaremos en otra ocasión.
La aparición del estrés se asocia a múltiples situaciones de la vida, fundamentalmente a aquellas que requieren de nosotros un esfuerzo muy grande, una alta responsabilidad o riesgo o el logro de complejas metas. Cada día son más los que acuden a terapia para tratar de “aplacar” el peso que se acumula en los hombros.
El estrés provoca que nuestro sistema inmunológico se deprima y por tanto todas las enfermedades oportunistas que tenemos esperando afloran para convertirnos en verdaderos despojos humanos. Es común encontrar amigos, que después de terminar su doctorado, luzcan una hermosa calvicie prematura o hayan debutado como diabéticos. No hay casualidad. El cuerpo bajo el estrés se hace sumamente vulnerable. Pero… ¿Cómo evitarlo o combatirlo?
Quiero ofrecerles algunas recomendaciones que ya he puesto en práctica con muy buenos resultados:
- No acumules mucho trabajo.
Proponte metas pequeñas, a corto o mediano plazo, que puedas cumplir sin dificultad y trata de ir cerrando antes de abrir otras nuevas.
- Haz una cosa a la vez como si de ello dependiera la vida.
Concéntrate en lo que estas haciendo ahora. No hacerlo no solo estresa, sino que puede ser causa de accidentes y errores. Al final no habrás hecho ni una cosa ni la otra.
- Agua que no haz de beber…. Déjala correr.
Si la solución no está en tus manos no te agobies de más. Además de no resolver nada estarás cargando con un peso innecesario.
- No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
Este dicho popular, como muchos otros, encierra una gran enseñanza. Aplazar lo que debes hacer solo aumentará la angustia y te pegará a los límites. Imagina que llevas un saco a cuesta con todos tus asuntos pendientes. ¿No quisieras ir más ligero?
- Dala a los problemas su verdadero valor.
Muchas veces nos agobiamos innecesariamente. Vale hacerse la pregunta: ¿qué es lo peor que me puede pasar si no cumplo con esta tarea? Cuando nos respondemos casi siempre llegamos a la conclusión de que nuestro problema no es tan grave y al enfrentarlo con la cabeza fría somos capaces de resolverlo con mayor eficacia.
- Pon en orden tus prioridades.
Si te enfrentas a muchos problemas lo mejor que haces es organizarte, pero no solo para poder enfrentarlos uno a uno, sino para darles el lugar e importancia que realmente meritan. Recuerda no excluirte de la lista, la autoestima es fundamental.
Espero que mis consejillos sean de utilidad a muchos y que lo antes posible me compartan sus experiencias. Eso si… poco a poco y sin que les provoque estrés.
Add comment Julio 2, 2008